Caso real · Hostelería
Harper Beer & Food
Cuando la tecnología nace de un problema real.
Escrito por el gestor de Harper Beer & Food.
Como gestor de un negocio de hostelería llevo años conviviendo con situaciones que se repiten prácticamente cada día.
- Clientes que esperan para pedir porque el equipo está atendiendo otras mesas.
- Personas que quieren pagar y tienen que esperar varios minutos hasta que un camarero puede acercarse.
- Grupos numerosos donde cada comensal quiere pagar únicamente lo que ha consumido, obligando al personal a invertir mucho tiempo en dividir cuentas y revisar consumos.
- Pedidos para recoger que necesitan una organización muy precisa entre cocina, barra y sala.
Son problemas que cualquier hostelero conoce perfectamente y que, en muchas ocasiones, asumimos como parte inevitable del trabajo.
Sin embargo, hace unos meses me planteé una pregunta:
¿Y si parte de estos procesos pudieran resolverse de una forma mucho más sencilla utilizando la tecnología?
Con esa idea trasladé el reto a Flow4B.
No pedí una aplicación concreta. No llevaba un diseño preparado. Ni una lista de pantallas. Lo único que tenía claro era el problema que quería resolver.
Un proceso de trabajo sobre el negocio real
A partir de ahí comenzó un proceso de trabajo muy enriquecedor.
Durante varias semanas fuimos analizando situaciones reales del día a día, identificando dónde se producían las mayores pérdidas de tiempo, qué procesos generaban más errores y cómo podía ayudar la tecnología sin complicar el trabajo del personal.
El desarrollo no ha consistido únicamente en programar una aplicación. Ha sido un proceso continuo de análisis, pruebas, ajustes y mejora sobre un negocio funcionando cada día con clientes reales.
Muchas de las funcionalidades actuales no estaban previstas al inicio. Han surgido escuchando al personal, observando el funcionamiento del establecimiento y adaptando la herramienta a necesidades que solo aparecen cuando el sistema empieza a utilizarse en condiciones reales.
Precisamente ese proceso de mejora continua es uno de los aspectos que más valoro.
No se ha tratado de entregar un producto cerrado, sino de construir una solución junto al usuario final, incorporando mejoras, resolviendo incidencias rápidamente y manteniendo una comunicación constante durante todo el desarrollo.
Dónde estamos hoy
Hoy la herramienta forma parte de nuestro día a día. Lleva meses funcionando en el local y cobrando servicios a diario, con clientes reales y en horas punta. Seguimos proponiendo mejoras, porque cada semana aparecen ideas nuevas, pero ya no es algo que estemos probando: es el sistema con el que trabajamos.
Creo que ese es precisamente uno de los grandes valores de Flow4B: desarrollar tecnología escuchando primero al negocio.
Porque al final una buena aplicación no es la que incorpora más funciones. Es la que consigue resolver problemas reales y facilitar el trabajo de quienes están cada día detrás de una barra, en una cocina o atendiendo una sala.
Estoy convencido de que todavía queda mucho recorrido por delante, pero también de que este proyecto demuestra que cuando la experiencia de un empresario hostelero se une a la capacidad técnica de un buen desarrollador pueden surgir herramientas realmente útiles para todo el sector.
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